Bañarse forma parte de nuestra higiene diaria y del cuidado de nuestro cuerpo. En un país tropical como Filipinas, es natural buscar alivio en el agua para combatir el calor y la humedad. Sin embargo, para nuestros mayores, este simple acto puede ser mortal si no se respeta el momento y la temperatura adecuados. Recientemente, una triste noticia conmocionó a la comunidad: un abuelo de 75 años fue encontrado muerto en su baño. ¿La causa? Una afección médica provocada por bañarse a una hora inadecuada.
Según las pruebas, la víctima se bañó en plena noche, cuando la temperatura ambiente descendió bruscamente. Las personas mayores de 60 años ya no pueden adaptarse tan rápidamente a los cambios de temperatura (termorregulación). El contacto repentino con agua fría, especialmente en la cabeza, provoca una rápida constricción de los vasos sanguíneos o vasoespasmo. Esto puede causar un aumento repentino de la presión arterial, lo que puede derivar en un derrame cerebral o un infarto. La tragedia de este abuelo sirve como un serio recordatorio para todas las familias filipinas con personas mayores en casa. No solo el factor tiempo es crucial, sino también la reacción del reloj biológico humano. Muchos expertos en salud advierten que bañarse temprano por la mañana (antes del amanecer) o por la noche antes de acostarse es el momento más peligroso para las personas mayores. Durante estos momentos, la temperatura corporal es más baja. Cuando el cuerpo entra en contacto con agua más fría que su temperatura interna, se produce un choque térmico. En el caso de la víctima de 75 años, se sospecha que este choque repentino le causó la ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro o una hemorragia cerebral, lo que le impidió pedir ayuda y le provocó la pérdida inmediata del conocimiento.
Debido a este incidente, es importante enseñar a nuestros abuelos la forma correcta de bañarse. En primer lugar, eviten echar agua directamente sobre la cabeza desde el principio. Lo correcto es mojar primero los pies, luego las rodillas, las caderas y los hombros, y finalmente la cabeza. Esto permite regular la circulación sanguínea gradualmente y evitar un choque cardíaco. En segundo lugar, en la medida de lo posible, utilice agua tibia para mantener el equilibrio del cuerpo. Tanto el agua demasiado caliente como la demasiado fría representan riesgos para el sistema cardiovascular de las personas mayores.