Las garrapatas pueden transmitir diversas enfermedades. Una de las más conocidas es la enfermedad de Lyme, que puede causar fiebre, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular y articular, y a veces una erupción cutánea que se extiende. Si no se trata, puede afectar las articulaciones, los nervios o el corazón.
Las garrapatas también pueden transmitir enfermedades como la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, la ehrlichiosis, la anaplasmosis, la babesiosis y la parálisis por garrapatas. Estas afecciones pueden ser graves, especialmente para niños, ancianos y personas con sistemas inmunitarios debilitados.
5. ¿Cuándo deberías preocuparte?
Es recomendable consultar a un médico si la picadura se agranda, duele, se inflama, se calienta o supura. También es conveniente preocuparse si, tras una picadura de garrapata, se presenta fiebre, sarpullido, dolor de cabeza, dolores musculares, dolor articular o cansancio inusual.
Puede ser necesario recibir atención médica de urgencia si, tras una mordedura, una persona experimenta dificultad para respirar, dolor de cabeza intenso, debilidad, parálisis, molestias en el pecho o palpitaciones.
6. Cómo extraer una garrapata de forma segura
Utilice pinzas de punta fina para sujetar la garrapata lo más cerca posible de la piel. Tire hacia arriba con cuidado y firmeza. No la retuerza, apriete, queme ni cubra con aceite. Estos métodos pueden dificultar su extracción o aumentar la irritación.
Tras extraer la garrapata, limpie la piel con agua y jabón o alcohol isopropílico. Lávese bien las manos. Si es posible, guarde la garrapata en una bolsa sellada por si un médico necesita identificarla posteriormente.
