La mantis religiosa es conocida por su cuerpo alargado y sus patas delanteras plegadas, perfectamente adaptadas para atrapar presas.
Se alimenta de moscas, grillos, orugas y muchos otros insectos que pueden dañar plantas.
Por eso, en jardines y huertas, la mantis es considerada una aliada natural. Reconocer su estuche de huevos permite entender cómo comienza cada nueva generación: cientos de pequeñas mantis creciendo dentro de una sola cápsula protectora.
Cómo se forma la ooteca
Después del apareamiento, normalmente a fines del verano o en otoño, la hembra produce una sustancia espumosa que rodea sus huevos.
Esta espuma se endurece rápidamente, formando una cápsula resistente con compartimentos internos donde quedan protegidos.
Al tacto, la estructura se siente firme, aunque ligeramente esponjosa, lo suficientemente fuerte para soportar el invierno y mantener los huevos aislados hasta la primavera.
Dónde suelen aparecer en el patio
Las mantis colocan sus huevos en lugares que ofrezcan camuflaje y protección:
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ramas de arbustos
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vegetación densa
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muebles de jardín
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cercos o postes
La elección del sitio no es aleatoria. Cuando nacen, las pequeñas mantis necesitan acceso rápido a insectos para alimentarse. Por eso la madre selecciona zonas seguras pero cercanas a fuentes de comida.